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El objetivo de la reducción de los gastos del Estado es sanear la economía para retomar el crecimiento, reducir el desempleo y alzar a la clase media y a los más pobres, dijo Michel Temer, recitando el mantra neoliberal.

 

El presidente interino de Brasil, Michel Temer, anunció ayer junto al poderoso ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, un paquete de medidas que reducirán el gasto público y que requieren la aprobación del Congreso. Además, los parlamentarios del Partido de los Trabajadores (PT) y el Partido Comunista de Brasil (PCdoB) recibieron a Temer en la entrada del Congreso Nacional con gritos de “golpista”, referentes a la grabación del ministro de Planificación, Romero Jucá, en la que habló de un pacto para detener las investigaciones de la Operación Lava Jato.

 

“Quiero refutar a quienes todo el tiempo dicen que en Brasil hubo una ruptura constitucional, porque eso no es cierto, porque yo soy producto de la Constitución”, declaró al iniciar una reunión con sus ministros y un nutrido grupo de parlamentarios en el Congreso Nacional. Temer indicó que el proceso que ha llevado a la suspensión de la mandataria de sus funciones para responder a un juicio político que puede acabar con su destitución se realiza dentro de las normas democráticas y no puede ser interpretado como un golpe, como repiten a los cuatros vientos Rousseff y sus partidarios. Por el contrario, sostuvo que con sus ministros han comenzado a reinstitucionalizar al país y que lo harán en cooperación estrecha con el Congreso, en lo que definió como un “semiparlamentarismo”.

 

“Estamos presentando medidas iniciales para ajustar el gasto público y permitir una recuperación en el medio plazo”, afirmó Temer al explicar el conjunto de iniciativas enviadas al Legislativo. Subrayó la importancia de que el nuevo modelo económico traiga a la iniciativa privada para colaborar con el país. El objetivo de estas medidas que reducirán los gastos del Estado, dijo, es sanear la economía para retomar el crecimiento, reducir el desempleo y alzar a la clase media y a los más pobres. El mandatario dijo ayer, para explicar las medidas que propuso, que un gobierno interino no significa que el país tenga que parar.

 

Entre las iniciativas más importantes figuran la fijación de una meta de gasto público anual vinculada a la tasa de inflación del año anterior, la eliminación de subsidios, y la transferencia de 100 mil millones de reales (28 mil millones de dólares) del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) al tesoro nacional. Esta última medida, que debe ser implementada en tres años, tiene el objetivo de hacer frente a una caída en la recaudación federal y a un escenario de aumento de los gastos. “Estamos tomando medidas iniciales que tratan de dar una respuesta a la situación actual. Otras otras medidas vendrán a lo largo del tiempo”, afirmó Temer. El titular de Hacienda, encargado de revertir la profunda recesión que afecta a Brasil desde el año pasado, dejó claro que el gasto en Educación y Salud será limitado por las metas de gasto público, algo que podría generar resistencias en el Parlamento.

 

En su primera visita al Congreso, Temer fue recibido por la oposición al grito de “golpista” y los adversarios del gobierno prometieron obstruir la aprobación de las medidas económicas. Al comentar acerca de la actitud del PT y otros partidos opositores, Temer dijo que es natural que haya críticas pero que también es importante que ayuden a gobernar. “Tenemos que cuidar del país. Los que quieran vociferar que hagan lo que quieran. Mientras sea por la vía democrática tendrán nuestros aplausos”, declaró el presidente interino. “Necesitamos más que nunca pacificar y armonizar la vida pública del país,” añadió. Con esto, hizo una llamada a la necesidad de que las votaciones del Congreso Nacional ocurran con normalidad.

 

Sin embargo, el presidente interino no aludió directamente a su ahora ex ministro Romero Jucá, titular de Planificación que duró 10 días y el lunes dejó el cargo después de un audio revelado por el diario Folha de Sao Paulo en el que conversa con el ex senador Sergio Machado, quien para evitar una condena dura en la Justicia acordó delatar a sus cómplices, y en ese contexto grabó al suspendido ministro de Planificación. En el audio, Jucá r pide que se vaya Dilma para frenar las investigaciones de corrpupción.

 

Luego del lanzamiento del programa económico, el Congreso Nacional de Brasil comenzó ayer la discusión y el examen del proyecto de ley de la nueva meta de déficit fiscal para 2016, propuesta por el gobierno interino y que ascenderá a 170.500 millones de reales (unos 47.901 millones de dólares). Es el peor resultado en la historia de las cuentas públicas del país pero que, según Temer, evitará daños mayores en el futuro. La nueva meta fiscal deberá substituir a la meta propuesta por el equipo económico de la presidenta suspendida Dilma Rousseff y que ascendió a 96.650 millones de reales (unos 27.153 millones de dólares) después de que su gobierno iniciase el 2016 con un objetivo de superávit fiscal de 2400 millones de reales (unos 6.782 millones de dólares).

 

El presidente interino aseguró que la votación en el Congreso sobre la meta fiscal del 2016 constituía la primera prueba al nuevo gobierno de Brasil, que está intentando equilibrar las cuentas públicas. Según Temer, esta enmienda sería la mejor forma de reducir las tasas de interés y restablecer la posición crediticia del país.