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Mientras hablaba la presidenta en Santiago, la Municipalidad de Valparaíso se incendió por un ataque de bomba molotov. El vigilador Eduardo Lara, pese a ser rescatado por los bomberos, falleció por asfixia.

 

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, llamó ayer a cerrar la grieta social en su país, en el mismo momento en que una masiva protesta en las calles de Valparaíso encabezada por pescadores, docentes y miembros del Partido Comunista chileno dejaba el resultado de un muerto por un incendio provocado por el estallido de una bomba molotov.

 

La jefa de Estado dio ayer su tradicional discurso de cuenta anual ante el Congreso, localizado en Valparaíso, mientras en las calles de esa ciudad, en medio de la manifestación, un grupito de encapuchados atacó una serie de edificios, causando destrozos y saqueos. Uno de esos edificios, en el que funcionan oficinas de la Municipalidad de Valparaíso, fue atacado con una bomba molotov, lo cual desembocó de inmediato en un incendio. En los altos de esa construcción estaba el vigilador Eduardo Lara, de 55 años, quien, pese a que fue rescatado por los bomberos, murió por asfixia al llegar al hospital Van Buren. Enterada del episodio, Bachelet expresó su más profundo pesar por la muerte de Lara y condenó la violencia de quienes no respetan la democracia. “Con su actuar han terminado con la vida de un trabajador de nuestra patria”, escribió en Twitter.

 

En el Congreso, Bachelet realizó su tercera cuenta pública presidencial (Estado administrativo y político de la Nación), en donde las reformas que ejecutó su Gobierno y el inicio del proceso constituyente fueron los ejes que marcaron su discurso. Durante la tradicional ceremonia, que se realiza todos los 21 de mayo en conmemoración del Día de las Glorias Navales, la mandataria inició el acto reconociendo que las reformas impulsadas por su administración han generado resistencia e incertidumbre y han afectado el curso de la economía, pero subrayó que esa sensación no debe paralizar al país, poniendo especial énfasis en el crecimiento económico. “Algunos no ven que hay que cerrar la grieta social que se ha formado en nuestro país. Entiendo a los que sienten temor frente a los cambios, es normal. Es cierto que la desaceleración de nuestra economía y la pérdida de confianza en la política traen incertidumbres. Pero este no es un argumento para paralizarse”, señaló la presidenta y agregó: “Hemos llevado a cabo aquel conjunto de iniciativas que son la base para seguir avanzando”. Además, la presidenta detalló que los cambios que han emprendido son necesarios y tienen sentido, porque los ganadores son los chilenos y chilenas.

 

Sobre el contexto económico por el que atraviesa el país, la jefa de Estado señaló que debe tomarse muy en serio el crecimiento, sino el progreso social termina siendo una ilusión. “Hemos identificado áreas de convergencia y acción común para tener una base productiva más sólida. Esta es mi invitación hoy: Hagamos un pacto por un crecimiento que se sostenga en el tiempo”, remarcó la presidenta. “Sabemos que Chile debe modernizar su economía. Eso significa más integración internacional, más productividad, más diversificación e innovación, mejor equilibrio entre crecimiento y medioambiente. Los invito a hacerlo juntos”, dijo Bachelet al dar cuenta de su gestión ante el Congreso. “Sin complementariedad entre el Estado y el sector privado, sin lazos de confianza entre empresarios, trabajadores y comunidades, todo esfuerzo será en vano”, advirtió.

 

Además, la presidenta anunció la implementación de un programa de construcción de viviendas y mejoramiento de barrios que creará 62.500 empleos nuevos, 25 mil viviendas y una inversión de 430 millones de dólares en un plazo de tres años. Bachelet reconoció que la desaceleración económica y los casos de corrupción política y empresarial han generado incertidumbre, aunque consideró que no es un argumento válido para paralizarse. “Si no hacemos los cambios todos juntos y ahora, las tensiones y obstáculos crecerán. Este es un país maduro y sensato, nadie está dispuesto a arriesgar lo que ha costado tanto conseguir, pero no podemos seguir haciendo más de lo mismo”, apuntó.

 

Sobre el proceso constituyente, Bachelet subrayó lo inédita de la iniciativa que busca una mejor Constitución para el país, y recalcó que afortunadamente, el Chile de hoy no es el de 1980, en referencia al año que se creó la actual Constitución, durante la dictadura cívica militar de Augusto Pinochet (1973-1990). “Nuestra convivencia necesita además contar con una Constitución moderna, actualizada y reconocida por todos como propia. Esto es lo que quiere la inmensa mayoría de chilenas y chilenos”, dijo la presidenta en un hora y media de exposición.

 

A su vez, habló sobre la reforma educativa y señaló que el próximo mes se enviará al congreso el proyecto de Ley de Educación Superior, que buscará consolidar la gratuidad implementada durante este año. “Quienes estudian gratuitamente representan el 54,3 por ciento de la matrícula 2016 de alumnos nuevos en las universidades adscritas al beneficio”, y aclaró que para el 2018 el porcentaje de beneficiados llegará cerca al 60 por ciento, ampliando la cobertura hacia los alumnos de Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica. “En el año 2018 habremos ampliado la gratuidad hasta el sexto decil y luego la ley fijará los mecanismos para avanzar en cubrir los deciles restantes. Las condiciones de esta progresión quedarán establecidas explícitamente en la ley”, sostuvo Bachelet.

 

Por último, en el ámbito de las relaciones exteriores, Bachelet habló sobre la demanda marítima de Bolivia que fue presentada frente a la Corte Internacional de Justicia (CIJ). La mandataria afirmó que Chile presentará en su momento una contramemoria sólida, que defiende los intereses nacionales con argumentos jurídicos, históricos y diplomáticos. Aclaró que igualmente la prioridad de la política exterior chilena es América Latina y celebró el impulso del acercamiento entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur.