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El fiscal federal y pastor evangélico Deltan Dallagnol llamó a Lula “comandante máximo” de la red de corrupción, pero no lo denunció por asociación ilícita sino por supuesta corrupción y lavado de dinero en la compra de un departamento.

 

El juez federal brasileño Sergio Moro, quien conduce la investigación sobre la red de corrupción en torno de Petrobras, debe decidir a la brevedad si acepta o rechaza la denuncia de la fiscalía por corrupción y lavado de dinero contra el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, su esposa Marisa Leticia y otras seis personas.

 

Así lo informó una fuente del Juzgado Federal número 13 de Curitiba, capital del estado de Paraná, que indicó que el magistrado, de todos modos, no tiene plazos para expedirse sobre el reclamo de los fiscales federales de la Operación Lava Jato.

 

Moro puede aceptar la denuncia y convertir a Lula en procesado o rechazar la acusación, que fue muy cuestionada en ámbitos jurídicos e incluso entre los ministros del Supremo Tribunal Federal (STF), según reportó ayer el diario Folha de S. Paulo.

 

El fiscal federal y pastor evangélico Deltan Dallagnol llamó a Lula “comandante máximo” de la red de corrupción el miércoles pasado, pero no lo denunció por asociación ilícita sino por supuesta corrupción y lavado de dinero en torno de un apartamento en el balneario de Guarujá.

 

“Moro es juez y parte. Si llega a rechazar la denuncia, esto no quita el clima de persecución del cual es víctima Lula”, dijo el abogado del ex presidente (2003-2010), Cristiano Martins.

 

Otra acusación está basada en un acuerdo entre Lula y la empresa OAS, involucrada en sobornos en Petrobras, para guardar el archivo presidencial, seis containers con todos los obsequios recibidos en el período en que ejerció la máxima magistratura, que el ex mandatario estuvo obligado a llevarse y proteger una vez que dejó el cargo, en 2010.

 

Los fiscales indican que esta transacción tiene vinculaciones con la red de corrupción en la petrolera y en la financiación de campañas políticas.

 

El fin de semana en Estados Unidos, donde participó de un seminario, Moro fue consultado por el portal de la revista Veja si podría pedir la detención de Lula pese a que los fiscales no lo habían solicitado. “Sin comentarios”, respondió el magistrado.

 

En tanto, la ex presidenta brasileña Dilma Rousseff, destituida en juicio político el pasado 31 de agosto, comenzó a participar de las campañas electorales de aliados de cara a las elecciones municipales del 2 de octubre próximo.

 

En ese marco, Rousseff es esperada mañana para participar en un acto en Cinelandia, en el centro de Río de Janeiro, para apoyar la candidatura a alcalde de la ciudad maravillosa de Jandira Feghali, del Partido Comunista do Brasil (PCdoB), aliado del Partido de los Trabajadores.

 

Rousseff apareció en la televisión haciendo campaña a favor de Feghali, una de sus principales defensoras en la Cámara de Diputados, y también en Porto Alegre, donde reside.

 

En la capital de Río Grande do Sul, Rousseff en la propaganda electoral pide el voto para Raúl Pont, aspirante a jefe municipal de Porto Alegre por el PT.