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Cunha está sospechado por sobornos en el escándalo de Petrobras y acusado de mentir al negar que tiene cuentas en Suiza.

 

El diputado que inició el juicio de destitución de la ex presidenta brasileña Dilma Rousseff, Eduardo Cunha, afrontaba ayer una votación sobre su propia destitución. Reelegido diputado en los comicios de 2014 y elegido presidente de la Cámara en febrero del año siguiente, Cunha podría despedirse de su mandato parlamentario si sus pares en Brasilia aprueban el juicio que la Comisión de Etica de la casa le abrió por presunta corrupción, lo que parece ser lo más probable.

 

La Cámara de Diputados de Brasil preveía votar anoche sobre la revocación definitiva del mandato de Cunha, suspendido desde mayo por el Tribunal Supremo por acusaciones de que obstaculizó investigaciones de corrupción en su contra. La suspensión de su mandato entró en vigencia el 5 de mayo, menos de un mes después de que los diputados votaran a favor del impeachment de Rousseff.

 

En Brasilia se estima que una mayoría de la Cámara baja podría votar a favor de la destitución de Cunha, que fue oficialmente presidente del Parlamento hasta julio.

 

Cunha, correligionario del presidente Michel Temer en el centroderechista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), aceptó en diciembre, a trámite en la Cámara de Diputados, las denuncias que condujeron a la destitución de Dilma Rousseff.

 

La ex jefa de Estado y sus aliados acusan al otrora poderoso presidente de la Cámara de haber impulsado el juicio de impeachment en represalia por el apoyo del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) de la mandataria a las investigaciones en su contra.

 

Cunha está bajo sospecha de haber recibido sobornos en el escándalo de corrupción en torno de la petrolera semiestatal Petrobras, investigado en una gigantesca operación policial conocida como Lava Jato. El político evangelista es en estos momentos uno de los principales objetivos de la investigación anticorrupción, considerada como la más grande en la historia de Brasil. Las acusaciones salpican tanto al PMDB como al PT, entre otras formaciones políticas.

 

El Consejo de Etica de la Cámara de Diputados acusa además a Cunha de mentir al haber negado que tiene cuentas bancarias en Suiza, como sostiene la investigación.

 

El diputado por el estado de Río de Janeiro reiteró sus acusaciones de que su destitución es una venganza de sus adversarios políticos. “Los defensores del PT quieren mi cabeza para tener su trofeo”, dijo Cunha en declaraciones al diario Folha de S. Paulo. “La versión del ‘golpe’ necesita mi destitución”, agregó.

 

Los aliados de Rousseff acusan a Cunha de ser uno de los principales artífices de la controvertida destitución de la presidenta, que consideran un “golpe parlamentario”.

 

El Senado brasileño destituyó hace dos semanas a Rousseff por acusaciones de que su gobierno maquilló el déficit público y aprobó créditos sin la autorización del Legislativo.